- Aquello parecen luces.
- Julia, agáchate. Pero que está pasando aquí? – Comentó Nicolás
- No lo se, pero aquel edificio parece una prisión.
- Es una prisión. – Afirmó Sofía. Si, si, no me miréis así, he estado yendo muchos años a ver a mi padre. Mi madre murió y mi padre buscó la manera más facil de sacarme adelante. Al final, las cosas no salen como uno quiere.
- Y que hace una prisión funcionando a estas horas de la noche cuando se supone que el Factor está dando vueltas por aquí y toda la ciudad ha sido abandonada.
Todos se giraron y se sentaron.
- No me gusta nada esto. Sabéis lo que estoy pensando. Que ni Factor ni plátanos fritos. He visto demasiadas películas, y creo que todo esto es un invento. – Andrés se quitó las gafas y las limpió.
- Un invento del gobierno.
- La soledad me ha convertido en un devorador de películas y mitos en Internet. Desde películas rusas, americanas y de nazis. Creedme, esto no tiene ni pies ni cabeza. Cómo puede ser que el ejercito deje a una población a la deriva. Creo que la persona que diseño esto lo hizo con un fín, y era deshabitar a toda una población. Es como en las pelis de zombies, dicen que hay un virus mortal y en menos de 48 horas toda la población es evacuada de la ciudad para que el ejercito tome control total.
- Si, pero no vemos a nadie por las calles.
- No hace falta, para eso están los satelites. Ahora mismo, si quisieran, sabrían como localizarnos, pero como somos grupos dispersos, perdidos en ninguna parte no harán nada para que el teatro siga su curso.
- Si es cierto lo que dices, los cuerpos encontrados en las calles.
- Mira, basta con poner algo en el agua de los pantanos para dejar insconscientes a toda una población, o mientras se fraguaba esto nos han podido fumigar con algo agente químico desde el cielo, quién sabe.
- Da miedo lo que estás contando.
- Y en cuanto a las personas muertas, quien no te dice que lo han sacado de los anatómicos de la ciudad, de los hospitales o de las piscinas de la factultad de medicina y los han esparcido por toda la ciudad con algun tipo de resina para que parezcan fosilizados….basta con pararse a pensar un poco más alla de lo que te cuenta la televisión.
- Que piensas tú, Nicolas? – Preguntó Laura.
- Que todo es parte de un teatro, es una función y nosotros somos lo teloneros.
Algo silbó entre los pequeños arbustos.
- Joder que ha sido eso!
- Otra vez! Que demonios!
Nicolás miró hacia la prisión.
- Nos han visto! Y vienen hacia aquí!
- Y como nos han podido ver, preguntó Sofía.
- En los años 60 un satelite podía ver lo que estabas leyendo en la plaza de Moscú, 50 años después te puedes imaginar lo que pueden hacer estos satelite.
De nuevo se escucharon esos silvido atravesar la maleza. Nicolás tomó del brazo a Laura.
- Agarra al niño! Nos están disparando.
En unos segundos el grupo se rompió, cada uno lucho por su vida corriendo en todas las direcciones. Durante unos minutos Nicolas no soltó el brazo de Laura que parecía romperse a cada maniobra, Laura por su parte agarró con el brazo al crio y con la mano le sujetó la cabeza. La oscuridad era parcial por la gran luna que allá en lo alto manifestaba su poder. La dirección que tomó Nicolás fue la contraria a la que tomó el grupo, dirección Este. La fatiga generada por la combustión orgánica y la subida de adrenalina se amenizó, paulatinamente correr se convirtió en caminar, ese caminar en andar….pero durante horas no se detubieron.
- Laura, no te detengas, por favor. Dame al niño.
Laura no paraba de respirar con dificultad. Le entregó al niño.
- Camina, Laura, camina. Que el corazon vuelva a su estado normal.
- Nicolás, me voy a desmayar….
- No. No, no lo hagas.
- Nicolas….
Rápidamente tomo el niño con el brazo izquierdo, y con el derecho tomó a Laura antes de caer. Su vestido al igual que su cuerpo quedaron a merced del joven. Agarrándola con fuerza llevó el rostro de la joven a su mejilla, alli le beso esta.
- Descansa Laura. Descansa.
La posó sobre el tronco de un arbol y luego la arropó, el mojo con el agua que llevaba en la cintura la camisa que llevaba y luego tomo al niño y lo acunó entre sus brazos y el regazo, curvando su cuerpo dejó hueco para que el crió siguiera caliente. Nicolás miró al niño, seguia durmiendo, tomó un poco mas de agua y mojó el velcro para poder quitarselo sin que le doliera, poquito a poco se lo fue despegando.
- Menuda aventura le contarás a tus hijos. Además vas a ser un niño muy guapo.
Comentaba mientras terminaba de quitarselo.
- Listo, has visto que fuerte eres, no has llorado nada.
Volvió a mojarse los dedos y los labios del niño, y muy poquito a poco fue quitándole el residuo que queda por el adhesivo. A si, que aun no tienes nombre. Qué cosa más curiosa.
Mientras acariciaba la mejilla del niño y le contaba un cuento inventado, quedó en vigilia durante horas, observando a la madre que descansaba en paz, agotada por los días anteriores. De vez en cuando se escuchaba algún ruido que sacaba del cuento a Nicolás, luego lo retomaba con un nuevo personaje, un héroe o un mago, daba igual, el niño seguía durmiendo.
Los rayos del sol sacaron de su sueño al joven, este instintivamente los brazos los llevó hacia su pecho, luego buscó con la mirada al niño y a la madre.
- Buenos días Nicolas.
- Perdón me dormi, lo siento. Qué, que hora es?
- Son algo más de las 7.
Aun dormido y transpuesto no sabia lo que preguntaba ni lo que decía. Con la mirada lo devoraba todo, al intentar levantase le dio un tirón la espalda.
- Ah,!- Exclamó.
- Qué te ocurre? La espalda?, has cogido frío. Ven, siéntate con nosotros. – Invitó dando palmaditas a la hierva.
Nicolás se frotó la espalda y miro a su alrededor, estaban cerca del centro comercial más grande de la ciudad, volvió a mirar antes de sentarse a su lado.
- Cómo has dormido hoy Nicolas?
- Bien, bien.
- Mentiroso.
- Fatal, me duele todo el cuerpo, y tengo un hambre increíble. Además tengo unas ganas locas de ducharme. Sabiendo que todo esto es un engaño, iremos a comer al centro comercial.
- Mira, el bebe te está mirando. Te sonríe…
Nicolás sonrió. Seguidamente el niño comenzó a llorar.
- Tan feo soy?
- No tonto, tiene ganas de comer. – Laura se descubrió el pecho y acercó el bebe para que se alimentara.
Nicolás giró la cabeza.
- No te de vergüenza, no gires tu cabeza, nos has salvado. No creo que me miraras el pecho con actitud deshonesta.
- Créeme, lo ultimo que haría hoy es hacer el amor con una mujer.
Ella sonrió.
- Imagino que sí.
- Por qué no tiene nombre el bebe?
- Cuando quedé embarazada el padre y yo imaginábamos nombres al azar, lo que nunca pensé fue el abandono por su parte, a mí y al crió. Nunca supe mas de el, así que no quise ponerle ninguno de los nombres que imaginábamos.
- Pero el niño tiene que tener un nombre.
- Piensa uno. El que más te guste. Así lo llamaré.
Nicolás hizo una mueca y comenzó a decirles los nombres que mas le gustaban a el, pero todos los rechazaba, ninguno les gustaba.
- Lo llamaré como tú. Así nunca te olvidaré, has sido el único hombre que nos ha cuidado y protegido.
El la miró y torció la cabeza como si fuera a preguntar.
- Gracias, gra…gracias – dudó -, estoy muy orgulloso de que le pongas mi nombre.
- Bueno Nicolas, ya tienes un nombre.- Decía al niño mientras cambiaba de postura al bebe. El joven aun seguía mirándola, observando el bonito gesto que había tenido con el. Por unos segundos el torso quedó descubierto y el miró.
- Tienes unos bonitos pechos.
Ella sonrió y graciosamente le miró.
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