miércoles, 26 de mayo de 2010

Capitulo 5º El Factor

El Factor

Casi se podía escuchar el corazón palpitar de todos los que estábamos escondidos, no se podía concretar con exactitud la cantidad de personas que esperaban el momento para intentar huir sin ser visto. Aguardábamos en un piso de una segunda planta de un lugar que a pocos le importaría. Jamás sentí tanto miedo como el que emanaba de mi cuerpo, según pude calcular serian la 3 de la mañana, y no se escuchaba nada, solo el silencio de mis oídos. Me relajé unos minutos más, respiré muy profundamente y comencé a reptar por el suelo de aquel piso abandonado. Cuando llegue a la terraza me asome unos segundos, solo para percatarme que no estuviera el Factor…aquella cosa traída desde el interior de aquella estructura. No vi nadie, volví a asomarme, solo unos segundos y ví entonces varias personas corriendo de esquina a esquina. Volví a respirar y rece para que no les descubrieran, pues si eran detectados, el Factor en el mejor de los casos, los mataría. Se rumoreaba entre los supervivientes que ni el propio ejercito se acercaba donde estuviera aquel engendro. Quité la cara de la ventana y me senté en el suelo, volví a respirar profundamente y observé como algunos de los que me acompañaban en la huida me miraban como a un dios salvador, sin saber que yo tenía más miedo que todos ellos. Escuche un golpe seco, era la señal. Mire de nuevo por la ventana y vi a los otros compañeros apostados a ambos lados de la calle, quietos, inmoviles, como estatuas hieratistas semejantes a las encontradas en las pirámides. Volví a dar un golpe seco con la piedra que llevábamos todos, era el único sonido que paralizaba al engendro, pero no más de un golpe cada 30 segundos. Todos comenzaron a reptar hacia la salida de aquel piso, éramos 5 y un bebe de apenas 2 meses, al cual llevábamos sedado y con una cinta de belcro agujereado para respirar y por si se despertaba bruscamente la criatura no gritara y fuéramos descubiertos. La madre de la misma apenas se mantenía en pie, pues llevaba 15 dias sin descanso, asi que me encargue yo de llevar al mas pequeño de todos, uno a uno fuimos bajando a intervalos de 20 minutos, y recordando que los pasos no podíamos ocasionar mucho ruido y en el caso que lo hiciera, tendrían que dar un fuerte golpe sobre algo metálico. Esa era la regla. Llegado el turno de la madre, acarició al bebe, rozó su mejilla y me lo entregó mirándome a los ojos entendiendo muy bien lo que me decía, 20 minutos después baje yo. La respiración pausada y profunda connotaba un sepulcral miedo y más, sabiendo que nadie llegaría en su ayuda. Cuando llegué al portal, todos se quedaron mirándome como si de un líder se tratara, poco a poco me levante sin hacer el menor ruido y teniendo mucho cuidado por si el pequeño rompía llorar, observe como la madre se acercaba muy lentamente hacia mi para poder tocar al bebe, esta una vez llegó lo acaricio y rozo su cara con la de este por lo menos para que su tacto y olor tranquilizaran en algo al crio. La puerta del portal estaba entre abierta y un pequeño fulgor de luz de luna bañaba la calle lo suficiente para poder ver y no tropezar con nada o con algun cuerpo de los mucho que se decía que habían en las calles de la ciudad. El líder, Nicolás, se asomó a la calle buscando el apoyo de sus compañeros apostados a ambos lados de los edificios esperando la confirmación. La mirada de uno de ellos y el asentimiento por parte del otro animó a todos aquellos que en el portal estaban. Apostados a la pared del bloque comenzaron a caminar lentamente pero sin pausa, la meta, huir de la ciudad a toda costa, el Factor necesitaba de energía, solar, eléctrica o humana y ninguno de ellos estaba dispuesto a dar la suya. Nada mas llegaron los dos últimos compañeros apostados en las esquinas, comenzaron el lento caminar por aquella explanada rumbo al frondoso bosque.
- Nicolás pesa mucho? –Refiriéndose al bebe.
- No tanto como esa chapa de metal que llevas en la espalda.
- Créeme, apenas la noto. Es la única posibilidad que tenemos con ese maldito bicho.
- Y esto. Comentó el acompañante señalando la piedra.
- Sabéis algo más? Hay mas personas como nosotros?.
- Ni idea, desde la última semana que se supo, y hasta que no aparecieron aquellos calcinados cuerpos retorcidos, nadie mas ha tomado contacto, pero ya era tarde. El ejercito abandono la ciudad a su suerte.
- Y a sus ciudadanos.
- Estamos solos junto al Factor.
- Hemos visto tantos cadáveres de un día para otro que el pánico nos hacia inmovilizarnos.
- El mar – interrumpió -, el mar es otra forma de escapar, apenas cuando estas dentro del agua no puede detectar tu calor.
- Y que hacemos con el bebe? Y quien no te ha dicho que el Factor no puede detectar tus movimientos en el agua, que por cierto se propagan mejor que por el aire.
- Es cierto, el bebe.
- Venga continuemos, nos queda unos cincuenta metros para llegar a la arboleda.
Retomaron la marcha sin hablar y con mucha tranquilidad. Aunque llevaban la piedra y esa era la mejor arma. Nicolás pudo observa como aun seguían en el suelo y esparcido por doquier cientos de folletos lanzado días antes sobre la ciudad de Térmica, en ellos se explicaba la única manera de paralizar al bicho. Minutos después desaparecieron.

No hay comentarios:

Publicar un comentario