- Estamos todos?
- Si.
- Prosigamos la marcha.
- Hacia donde, Nicolas?
- Donde sea, no vamos a quedarnos parados, tenemos que salir del perímetro de seguridad, tenemos que salir de la provincia, y atrás no voy a volver. Seguiré hacia delante lo más lejos del Factor como sea posible.
- Podríamos descansar y comer algo -. Insinuó
- Si y mientras, puede que el Factor siga nuestros pasos. No, continuaremos hacia delante, tendremos que encontrar agua para mojar toda nuestra ropa y nosotros mismos. Si es cierto que el bicho ese detecta el calor, nosotros ahora somos un faro. Si seguimos esta dirección llegaremos al arroyo, allí descansaremos en medio del mismo. Contra más podamos disimular nuestro calor mejor para el grupo.
Todos se miraron.
- Algo más que decir?
- Si, denme mi bebe -. Dijo la madre mostrándole las manos.
- Esta bien. Se dio la vuelta para que lo cogiera.
- No me di cuenta que lo llevara.
- Tengo que darle de comer, pesa muy poco.
- Puedes darle de mamar andando?
- Si si. Dijo mientras se sacaba el pecho derecho y lo dejaba descubierto a la vez que le retiraba el velcro agujereado que tapaba la boca de la criatura.
- Recuerde que el crio está medio sedado puede que se atragante.
- No podría el crio comer mas tarde -. Espetó una jovencita.
- Tan pequeños deben de darle de mamar cada 3 o 4 horas, este lleva comiendo cada ocho horas 4 días seguidos. – Dijo la madre
- ¿Y que? – Preguntó
- Insensata, es un bebe – Espetó otro caballero.
- ¿Y que? – Volvió a preguntar.
- Pero eres invecil?. Los niños requieren alimentos constantemente. Diós para estar cerquita de los treinta eres un poco tonta.
- Veinticinco -. Rectificó mirándose las uñas.
- Con tanto maquillaje pareces más mayor, pero de madurez creo que el crio te aventaja.
- Dejémonos de tontería,- espetó Nicolas -, la madre amantará al bebe cuando vea oportuno y tu – refiriéndose a la secretaria -, no digas mas tonterías y hazte mujer de una vez o al menos que madure tu sentido común.
Los demás aguardaron a que la conversación acabara, con las mismas prosiguieron hacia delante. Nicolás, la madre y el bebe en la retaguardia, la secretaria, el caballero y el joven delante de ellos, en dirección oeste, hacia el arroyo.
Nicolas de vez en cuando miraba hacia atrás por si el Factor aparecía, no es que hiciera mucho pero físicamente tenía una mayor predisposición a correr de un lado a otro para distraerlo. Giro la cabeza hacia delante y desvío la mirada al crió que tranquilo y pausadamente comía de la madre, luego suspiró.
- Gracias- Dijo la mujer
- Por qué?
- Por defendernos.
- No tiene porque darme las gracias, cuando un grupo tiene un enemigo común no puede disolverse, o será la perdición del mismo. El niño, come bien?. – dijo señalándolo con la mirada.
- Es un tragón, pero tengo miedo que la leche se estropee con tanta tensión, miedo, nervio, pánico, stress.
- No te preocupes – le interrumpió – llegaremos al arroyo dentro de unas horas allí descansaremos todos.
- Y luego?
- Continuaremos hacia la próxima ciudad hasta estar seguros, según he leido, el ejercito esta apostado a lo largo de la franja de la ciudad.
- A cuánto estamos de la próxima ciudad?.
- Si andamos a ritmo normal de 20 kilometros diarios tardaremos 5 días, lo que mas me consuela es que los supermercados están llenos de comida y no habrá que pagar.
Ella sonrío.
La noche no era fría del todo, la gran humedad que de por sí tenia la ciudad costera junto con la cercanía al río era lo suficiente para que te calara poco a poco la ropa y los huesos. La oscuridad aparentemente total denotaba matices azules debido a la tenue luz que se filtraban a través de las copas de los árboles, esos rayos de luz de luna que convertían nuestro camino algo más alcanzable. Además el final de primavera y la entrada del verano ayudaba a disimular el calor corporal del grupo, el transcurso de las restantes horas fue liviano y el caminar fue ligero pero sin ejercitar mucho la musculación para que la combustión orgánica no emitiera mucho rastro de calor.
- ¿Cómo se llama el bebe?
- Aun no le he puesto nombre.
- ¿ y el padre?
- Soy madre soltera, el padre no quiso saber nada de él.
- Comprendo.
- Y tu nombre?
- Me llamo Laura y trabajaba de telefonista.
- Y tu?
Comentó sin entusiasmo alguno
- Mi nombre es Nicolás, y trabajo… en todo tipo de cosas.
- Tengo miedo, miedo que le ocurra algo al niño.
Nicolás sonrió posando su mano izquierda sobre el hombro de ella tranquilizándola.
- No va a pasar nada, tranquilízate.
- Me lo prometes?
- Si le ocurriera algo al niño, jamás me lo perdonaría. Ya verás como en unas semanas estás en Madrid, alejado de todo esto.
Ella sonrío.
- Gracias, es una suerte que nos encontráramos todos. Deben de haber muchos grupos, fue de la noche a la mañana, todos esos cuerpos, la gente corría de un lado para otro, hasta que el ejercito no tomo el control de la ciudad no sabíamos que hacer, lastima que solo duraran unos días.
- El ejercito huyó dejando a la ciudad a su suerte. No lo puedo entender.
Suspiró negando con la cabeza. – El Factor, sabes porqué le pondrían ese nombre?
- Porque consume mas energía que una factoría?. Aventuró a decir Laura.
- Pues posiblemente, no me extrañaría. Espero encontrar una radio, para ver que dicen de este asunto, pues hace días que no veo un helicóptero o avión por el cielo. Espero que no seamos los únicos seres vivos del planeta.
- No digas eso.
- No se lo que ha ocurrido en esta ciudad, pero fue escucharse esas grandes detonaciones y al día siguiente se comentaba en la prensa, días después el aire estaba viciado, rancio, la gente murmuraba en las calles cosas extrañas que estaban ocurriendo en la cantera. En el pueblo no paraban de hablar de lo que habían descubierto, y días después nos levantamos todos con histeria colectiva.
- Mirad, escucho el chapoteo del río. Tenemos que estar cerca.
El grupo paró.
- El río está cerca, vamos.
En fila india se organizaron, siempre con Nicolás en la retaguardia. Gracias a la claridad de la Luna podía ver parte del suelo y esquivar las rocas y hondonadas mas profundas, poco a poco los pasos se hacían mas lentos por la humedad del suelo y profundizaban más en aquel terreno. El olor a río se hacía más intenso y los murmullos callaron cuando observaron el caudal del mismo. Saliendo a cielo abierto observaron que, a pocos metros el caudal del agua era bastante para poder arrastrarlos a todos por tanto la idea de ir por medio del mismo se evaporo al instante. Todos aguardaron a que Nicolás hablara.
- Bien, quitémoslo la ropa y mojémosla.
Todo dudaron uno instantes.
- Bien, veo que alguien tiene que empezar.
- Nicolás, es que no nos conocemos.
- Pues os conocerán mas en profundidad si el Factor os absorbe vuestra energía vital.
Inmediatamente todos comenzaron a quitarse la ropa.
- Parece mentira que tengáis tampoco sentido común…
Callados todos se miraban entre sí mientras mojaban la ropa
- Laura, no. La ropa del bebe no la vayas a mojar. Moja la tuya y humedece la del crio. Primero arropalo bien y mojala lo suficiente para que la humedad no cale en el.
Al parecer la joven secretaria quiso hacer un comentario pero alguien le agarró el brazo y con la cabeza le indicó que no comentara nada. Resignada continuo mojándola.
- Bien una vez mojadas estrujémosla lo suficiente para que no nos empape, vaya ser que muramos de pulmonía antes de llegar a nuestro destino.
- Y cual se supone que es nuestro destino? – Comentó la ama de casa
- Allá donde hayan mas seres vivos, más personas.
- Y si fuéramos los últimos 7 seres humanos del planeta? – Dijo el contable, mientras afianzaba sus gafas.
- Bien, pues somos 4 hombres y 3 mujeres, tendríamos que dejarlas elegir a ellas.
Comentó con una ligera sonrisa que solo pudo ver el reflejo del río.
- Elegir nosotras el qué? Déjate de tonterías Nicolás, no estoy para bromas .- Comentó Julia, la ama de casa.
- Es broma mujer, tranquilízate-. Amenizó Laura.
- Sofía tu que piensas?
- Para qué hablar si decís que soy tonta.
- Careces de sentido común, no eres tonta – Dijo al aire Nicolás.
- Lo mismo es.
- No es lo mimo, pues el tonto puede ser por madurez y sé que madura eres, lo que pasa es que tienes poco sentido común.
- Y por qué antes me llamaste inmadura.
- Sofía la conversación que estás teniendo con Nicolás no tiene ningún sentido.
Nicolás miró a Sofía.
- Entiendo. – Dijo Sofía.
El viento soplaba suavemente, pero era suficiente para erizar el bello del grupo.
- Parece esto de ciencia ficción. Recordáis algunos de los comentarios en los periódicos o lo que decían los lugareños del pueblo.
- Que yo sepa, en el pueblo no paraban de decir que en la cantera habían encontrado algo que no se podía romper. Como un muro indestructible. Luego salió el Alcalde del mismo tranquilizando a la gente, diciendo que posiblemente fuera un error de los militares, con esa frase sentenció el cierre de tiradas en los periódicos nacionales, haciéndose eco los internacionales.
- Gracias a errores como esos la gente empezó a especular, al día siguiente otros periódicos quisieron desmentir aquello pero era tarde, la gente imaginaban cosas y en Internet se hablaba de una nave espacial, de conspiraciones…
- Sea lo que sea, estamos solos. Lo que descubrieron ha hecho salir al Factor, y tenemos que encontrar mas gente, o en todo caso alimentos, o dentro de dos días las fuerzas nos abandonarán.
- Míralo por el lado bueno, el Factor pasará de nosotros.
- Tienes familia?
- No
- Vivo solo, bueno con mi gato Tovarishch
- Y eso que significa?
- Es ruso, significa camarada.
- Y vosotros? Teneis familia?
Uno por uno comentó su situación familiar, pero todos por igual vivan solos.
- La verdad que es muy curioso. Todos vivimos solos.
Nicolás se sentó junto a la orilla mientras esperaba a que todos terminaran. Aguardaron aproximadamente una hora, pues estaban cansados, extenuados y con miedo, mucho miedo. Cada vez que se movía algo allí a lo lejos lo achacaban al Factor, luego todos imitaron a Nicolás sentándose, alguno se quedó dormido. El cielo estrellado y ninguna luz que se pudiera ver excepto las estrellas, dirección sur, el mar, oscuro, muy oscuro e igual manera en cualquier dirección que miraras. Nicolás pensó si estaban sólo en este mundo o si simplemente era un sueño, una pesadilla. Respirando tranquilo observó al grupo, ligeramente bajó los parpados mientras les escuchaba hablar en voz baja, eso le tranquilizaba pues mientras les escuchara entendería que estaba protegido. Luego se quedó dormido sobre sus piernas.
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